Café instantáneo, poco. Azúcar, la necesaria (para muchos demasiado). El resto leche. Así iniciaba mi día. Miré los paquetitos de galletitas dulces que tenía a disposición, me parecieron todos monótonos y carentes de atractivo alguno así que decidí tomarme el café solamente.
Iniciar un nuevo día con música siempre es una buena opción, esta vez lo hice con instrumentales de Focus.
Los efectos de haber dormido sólo media hora en un sillón de dos cuerpos estaban apareciendo. El dolor corporal era leve y mis reacciones un poco lentas, mi vista se clavó en aquella taza de la cual tomaba, a medida que iba consumiendo el café este dejaba su huella en el interior de la taza lo cual me hizo pensar en la gente que ve el futuro a través de la borra del café, ¿será verdad? quizas es de esas cosas que son de creer o reventar, y en este momento preferiría reventar. No estaba para creer en lo que no es empírico.
Necesitaba despejarme, así que decidí salir a caminar sin rumbo. El panorama del vecindario es distinto por la mañana, es verano, vacaciones, tiempo de ocio. El silencio sólo era interrumpido por el canto de los pájaros y algún que otro ruido proveniente de la autopista. Las familias se encontraban fuera de la rutina, ¿había necesidad alguna de levantarse temprano? ninguna, me parece excelente que todos durmieran hasta cerca del mediodía, todos menos yo que prácticamente ni había dormido, solo caminaba en medio del asfalto y la suave brisita mañanera me hacía tiritar, obra del desvelo.
Logré despejarme de a poco, igual la falta de sueño se hacía sentir en mis ojos enrojecidos. Era en vano intentar pasar otro día sin dormir, el cuerpo humano es débil y necesita del descanso. Me tomé una siesta mañanera que duró hasta pasado el mediodía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario